Una mesa puede decir mucho de una casa. Los colores, las formas, las texturas y los objetos que elegimos hablan de nuestra manera de habitarla y también de cómo nos gusta recibir.
Y para que una mesa destaque no hace falta llenarla de cosas ni seguir una fórmula. Muchas veces, son unas pocas decisiones bien elegidas las que hacen que se sienta diferente.
1. Empezá por una vajilla con identidad
La vajilla ocupa gran parte de la mesa y tiene un impacto enorme en cómo se percibe el conjunto.
En lugar de pensarla solamente como algo funcional, podés elegir platos, bowls y piezas para servir que también aporten diseño, color y textura.
Las piezas artesanales, los esmaltes con profundidad y las pequeñas variaciones entre una pieza y otra ayudan a construir una mesa menos uniforme y más personal.
2. No busques que todo combine perfectamente
Una mesa interesante no necesariamente está formada por un único juego de vajilla.
Combinar diferentes colores, formatos o tamaños puede generar un resultado mucho más personal. El secreto está en mantener algún punto en común: una paleta, un material o una misma intención estética.
La imperfección y las pequeñas diferencias también pueden ser parte de lo que hace especial al conjunto.
3. Elegí una paleta y jugá dentro de ella
Definir algunos colores principales ayuda a ordenar la mesa sin volverla predecible.
Podés partir de tonos neutros y sumar una pieza de un color más intenso, combinar diferentes tonalidades de una misma gama o hacer que la vajilla dialogue con los materiales y colores del espacio.
No hace falta que todo tenga exactamente el mismo tono para sentirse coherente.
4. Sumá piezas que llamen la atención
No todas las piezas necesitan tener el mismo protagonismo.
Una fuente, un bowl grande, una bandeja o una pieza especial en el centro de la mesa puede convertirse en el elemento que ordena visualmente todo lo demás.
Son también piezas que aparecen cuando la mesa se comparte: para servir una ensalada, llevar algo al centro o acompañar una comida entre amigos.
5. Trabajá con texturas, no solamente con colores
Cerámica, lino, madera, vidrio, flores y otros materiales pueden convivir en una misma mesa.
La combinación de superficies es una manera más sutil de generar interés visual sin necesidad de sumar demasiados elementos.
Una vajilla con textura, por ejemplo, puede transformar incluso una mesa completamente neutra.
6. Dejá espacio
Destacar no significa agregar más.
Una mesa demasiado cargada puede hacer que las piezas pierdan protagonismo. Dejar espacios libres permite que cada elemento tenga presencia y que el conjunto se sienta más natural.
A veces, una buena vajilla, algunas copas, textiles y un pequeño centro de mesa son suficientes.
7. Hacé que se parezca a vos
Las mesas que más recordamos no necesariamente son las más perfectas. Son las que tienen algo propio.
Elegí piezas que realmente te gusten, mezclá objetos que fuiste incorporando con el tiempo y animate a salir de los juegos completamente uniformes.
La mesa también puede ser una forma de expresar el estilo de una casa y de quienes viven en ella.
Una mesa con identidad propia
En ATAVIO diseñamos piezas de cerámica gres que pueden combinarse entre sí de diferentes maneras, jugando con colores, formas y esmaltes.
La idea no es construir una mesa perfecta, sino una que tenga identidad y que disfrutes tanto para todos los días como cuando recibís gente en casa.
Hacé que tu mesa hable de vos
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